Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris L'altra realitat. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris L'altra realitat. Mostrar tots els missatges

dijous, 28 de novembre del 2019

La passió segons Renée Vivien

I l'agraïment pel plaer i l'agraïment per l'agraïment pel plaer, i el plaer per l'agraïment.

Allò que jo anomenava el fruit prohibit té un gust estranyament familiar. No vull pas dir amb això que s'assembli a res del que havia viscut abans. És una sensació propera a la d'arribar a un lloc on estem convençuts d'haver estat, sense que la memòria ens en sàpiga donar raó. I la sensació de meravella prové tant d'aquesta familiaritat inesperada com de tot allò que percebem com a desconegut i nou.

No era la meva mesura d'amor la que havia decebut sinó la seva. Desistir d'estimar-me significava per a ella abdicar del Somni. Però era, també, i sobretot, abdicar de mi: abandonar en mans de la meva pròpia por aquella que, per a Renée, era la meva millor part, la que em feia rebel i dissortada a causa del meu destí de dona. Aquesta era l'ofensa que ella es creia haver-me infligit: haver deixat de creure en mi i en la veritat de la meva revolta.

La sinceritat, havia dit molts cops la mateixa Pauline, és la principal enemiga de l'amor. L'amor es proposa, com l'art, crear bellesa, una il·lusió de bellesa absoluta, per als ulls de la persona estimada. Com Beatriu per a Dante. La sinceritat fa entrar en aquest espai d'irreal meravella, la lletgessa i la banalitat del real.

Vosaltres, belles noies, per qui jo vaig escriure...
Vosaltres que estimava, ¿llegireu els meus versos,
en els futurs matins d'un univers nevat
o en capvespres futurs de roses i de flames?

L'ombra segueix els meus passos que l'alba recrimina. Com un retret em segueix la meva ombra. Dreta i llarga com un xiprer, amb pas de lloba, la meva ombra em segueix com un remordiment.


Maria-Mercè Marçal
La passió segons Renée Vivien, 1994

divendres, 7 de juliol del 2017

Tierra de Campos

Mi padre murió de manera definitiva poco después de que Kei y yo tomáramos la decisión de separarnos. Mi segunda e inmensa separación. Nos separamos por una razón principal. Igual que a veces enciendes la luz de un baño y ves cucarachas que corren a esconderse, un día encendimos la luz de nuestra relación y le vimos la cola a la tristeza. A veces adiós es una forma de decir te quiero, escribí para ella en una canción que aún apenas nadie ha escuchado. Lo complicado de querer es distinguir qué es lo que quieres. No repetir cuánto, ni a quién, ni hasta cuándo, sino qué, qué es lo que quieres cuando dices que quieres.

Si ganas es porque los otros son peores, no por mérito. Vicente siempre lo explicaba. Uno triunfa no por su genialidad sino por su menosmalidad. Por ser menos malo que los otros.

Me sorprendía en mitad de las entrevistas cuando contaba que el maletín de maquillaje de la señorita Pepis de sus hermanas había sido su juguete favorito en la infancia, o que el mayor avance de los derechos de la mujer lo habían provocado la folclóricas. Rocío Jurado, Lola Flores, Marifé de Triana o María Jiménez, porque le cantaban al macho español fóllame, pero fóllame bien de una puta vez. Ése es el único tema de sus canciones, decía, y con ello lograron que el orgasmo femenino alcanzara la misma consideración que el masculino. 

No haberte dicho que no importaba,
que la vida es sombra, que todo pasa,
que sólo tenía lo que tú me dabas,
escribiría veinte años después en una canción para ella, porque las canciones son cartas nunca enviadas, que se pudren en el bolsillo, como las cosas sin decir se pudren en el corazón y te hacen daño.

Me sugirió la habitación del Hotel Mónaco, cerca del centro, la número doce, que aún tenía el baño visto y unos frescos pintados en el techo y se alquilaba por horas. Pese al ambiente propicio, a Nuria no le dilataba la vagina y la situación nos sumió en una impotencia algo absurda en la que lo máximo que llegué a ahondar con mi pene entre sus piernas fueron unos milímetros descorazonadores. Ella repetía, acosada por la culpa, soy un desastre, soy un desastre, y yo dejaba que me masturbara a modo de compensación por el gasto hotelero. Por entonces yo era incapaz de entender una chica, acogerla, ayudarla, sólo aspiraba a una satisfacción unipersonal, saciada y urgente.

Según él, por eso me gustaba a mí tanto cantar "The night they drove old Dixie down" para soltarlo todo en el na, na, na del estribillo, del resto de la letra no entiendes ni una puñetera cosa, pero ese na, na, na lo dice todo, lo cuenta todo. Era una teoría disparatada, pero no me merecen respeto las teorías que no son disparatadas.

Lo que más dolió no fue la bofetada. Dolieron los dieciocho años aguantándole, estar muerto de calor mientras mis dos mejores amigos andaban en Londres, donde yo tendría que haber estado con ellos. Dolió porque yo soñaba con estar subido a un escenario, convencido de que mi destino estaba frente a un público entregado que coreara mis canciones y no comprándole ajos y pimientos a Concha, la prima de Consuelito la de Vargas el bodeguero. Dolió porque fueron testigos de la bofetada tres chavales que cruzaban en bici y se rieron con un toma hostia. Dolió porque me obligaba a alejarme de él, tenía que hacerlo, así que eché a correr en dirección contraria tras abandonar sus carteras en la acera. Y lo que más dolió fue saber que ya no habría más broncas entre nosotros, que aquélla había sido la última.

Fue a Gus al primero que oí utilizar el término vainilla para definirme a mí y a aquellos que no querían aventurarse en experiencias sexuales o lisérgicas atrevidas y novedosas. Vainilla es el que entra en la tienda de helados y elige siempre el mismo sabor, conservador y previsible, vainilla. 

De pronto, entra en incandescencia, apaga la música de la furgoneta y dice: hay que estar contra la pareja, contra la paternidad, contra la patria, todo eso son enemigos de la libertad. La única institución que el hombre debe respetar es la amistad, porque la amistad nace de la generosidad. La familia, en cambio, se asienta en la posesión, en la protección, en la diferencia.

Pero si en la vida al final todo chocaba contra el absurdo de la decrepitud y el olvido, me preguntaba, ¿para qué todo el esfuerzo? Me sorprendí follando varias veces con el desafío vengativo del que folla contra la muerte, la enfermedad, el olvido. Uno folla a veces contra el mundo. Follaba contra el amor y follaba contra la pareja y follaba contra el compromiso. Y follaba contra tantas cosas que a veces no follaba a favor de nada.

Volví al hotel y me hice una paja. Tuvo un efecto demoledor, similar al que habría tenido descubrir que había sido retransmitida por el canal más visto de televisión. Me sentí sucio, estúpido, acabado. Y culpable.

Puede que él no se diera cuenta de que el amor provoca gestos desesperados, una delincuencia emocional donde todos nos traicionamos y asesinamos entre nosotros sin maneras de criminal, con un buen sentimiento catalizador tan fuerte que justifica la miseria moral.

Había descubierto un lugar propicio para comer algo, cerca del centro, un bar en el que se fumaba y bebía, con una puerta de madera sin letreros que daba a la calle y de la que observé salir un hombre bamboleante la primera vez que pasé por delante. Los viejos borrachos son el mejor reclamo para la calidad de un local, como los camiones aparcados en los bares de carretera de España, igual que los entendidos saben que en las mesas junto a la cristalera las raciones de los restaurantes son más generosas.

El hecho de que nuestra hija no llegara de una decisión meditada, sino en un estado de transición entre vidas, entre continentes, me ayudó a percibir que las personas nacen como nace una canción, que suena de pronto. No naces bajo un cálculo, sino en una cascada de accidentes y azares, lo que debería ayudarnos a vivir con mayor levedad y no lo contrario. Las raíces se convierten en algo primario, porque nos atornillan al mundo. Pero las raíces no dejan volar.

Nunca puedes conocer del todo a alguien, por más que convivas y tengas hijos, si no compartes el idioma. Los secretos de Kei siempre fueron insondables para mí, como ella nunca supo del todo lo que sucedía en mi cabeza. Fabriqué un amor perfecto para mis necesidades, romántico y poderoso, lleno de generosidad y en ocasiones hasta de riesgo. Amor que se consolidó con dos hijos en una lazada. Fuimos felices, divertidos y apasionados, pero nunca nos conocimos del todo. Yo inventé a Kei en mi cabeza y ella me inventó a mí, aprovechando la ignorancia de nuestros pasados, de nuestros idiomas.

Levantó el puño para que se lo golpeara con mi puño. Le gustaban esos gestos entre infantiles y pandilleros. Le gustaba esta idea de fidelidad. Rocé sus nudillos con mi puño. Él sonrió orgulloso, satisfecho, como si en el chocar de nuestros puños se resumiera todo lo que significábamos el uno para el otro. Amigos nada más, el resto es selva.

Tierra de Campos
David Trueba

diumenge, 4 de juny del 2017

Hurra

- Estrújala más. Nunca estrujas la bolsita.
Aplasto la bolsita de té contra la taza con una cuchara.
- En realidad no hay que estrujarla. Si la estrujas, liberas taninos y el té sabe amargo.
No es verdad.
- Búscalo
Se queda en silencio, saca el teléfono y lo busca. Medio minuto después, declara que le encantan los taninos.

-¿Qué te ha dicho papá? - pregunta sin parar de rayar [el techo con un boli desde su litera]. Me desplomo sobre la cama.
- Dice que deberíamos beber menos.
- Él debería beber menos.
- Ya lo sé.
- No pasa nada por beberse quince cervezas.
- En una noche.
- Solo.
- En la cama.
- Intentando no llorar.
- Masturbándote viendo la gimnasia rítmica.
- Comiendo bolsas tamaño familiar de patatas fritas sabor chili dulce tailandés. 

Nuestra familia cuenta con un largo historial de desajustes químicos cerebrales. El abuelo bebió hasta que alcanzó un punto en el que no podía dejar de beber, siguió bebiendo, y después murió. Su madre bebió lejía porque no era capaz de distinguir entre las cosas de su cabeza y las cosas reales. La abuela dice que solo comía cosas amarillas. A veces, cuando me olvido de darle las gracias a algún desconocido, desearía que nuestras leyes sobre armas de fuego fueran menos rígidas. 

Tras un chupito de vodka salgo a un mundo más luminoso que el que dejé atrás al entrar. El cielo es más azul, los coches hablan en voz más baja y las caras de la gente que pasa no me obligan a cerrar los puños. El alcohol es una medicina más. Es una tirita, un paraguas, Robert de Niro en La cortina de humo. La ropa combate el frío. La comida combate el hambre. La cerveza combate a todo este planeta de idiotas.

Hemingway dijo que bebía para hacer que otras personas fueran más interesantes. Siento lo mismo con respecto a todo.
[…] Cuando electrocutaron a Thomas J. Grasso en Oklahoma por el asesinato de dos ancianos, sus últimas palabras fueron: “No me dieron spaguettiOs, me dieron espaguetis. Quiero que la prensa lo sepa”.
Las últimas palabras de Henry Ward Beecher fueron: “Ahora llega el misterio”.
Las últimas palabras de Chéjov fueron: “Me muero. Hace mucho que no bebo champán”.
En 1954, un hombre saltó del Golden Gate y dejó una nota de suicidio que decía: NINGUNA RAZÓN EN ABSOLUTO APARTE DE QUE ME DUELE UNA MUELA. Aspiro a escribir algo igual de conmovedor. Volveré a intentarllo más tarde.

- ¿Y ahora qué?
- No lo sé - digo -. Siento que se me da mejor lidiar con que Ellen esté muerta y que mi padre esté vivo que con haber ofendido sin querer a un antiguo colega por no haberlo saludado por la calle.
- Claro
- ¿Qué?
- Se llama la paradoja de la región beta. Si la cantidad de dolor o angustia es lo suficientemente grande, el cerebro activa mecanismos de defensa. Si se queda por debajo de ese umbral, sientes más la angustia. 

Grupos de turistas van deambulando, sonriendo mientras miran mapas gigantes y discutiendo sobre la mejor ruta hasta los lugares emblemáticos que quieren visitar y fotografiar, aunque la razón de que sean lugares emblemáticos es que ya han sido fotografiados en innumerables ocasiones por mejores fotógrafos on mejores cámaras. Es demasiado.


Hurra
Ben Brooks

dissabte, 6 de maig del 2017

Pregó

Agafo el nom del poble,
l’observo, l’analitzo,
l’agito, l’atomitzo
i dic que és el més noble.

En busco alguna dita,
els llanço una floreta
i miro d’acostar-m’hi
pedalant amb bicicleta.

Trobar-ne el gentilici
no és pas cosa senzilla,
la dona de Masquefa
és masquefina…

A Tremp són trempolines,
a l’Ebre hi ha ampolleres,
flixanques, arbequines
i a Arenys van amb ulleres!

[…]

Arribo fins a Salses
i em demanen fer el pregó.
En busco el gentilici
i em costa un colló! Més que a Maó!

A Maó hi ha maoneses,
a Fraga fragatines,
però enlloc no hi ha salseres
ni tampoc guardamarines.

Si a Arenys són arenyenques,
al nord són salsairotes
i al sud gardamarenques
que se les pensen totes!

Salsairotes, salsairots,
Guardamar ens guardi a tots.
Maoneses, fragatins,
com més catalans més endins.

Pregó!



Màrius Serra
Festa Major d'Els Laietans, 2013


divendres, 28 d’abril del 2017

Oona i Salinger

Sóc un mitoman sense fronteres ni remei. Vaig veure aquest llibre i vaig pensar com en David a la Barceloneta: "This book will be mine".
En definitiva, un fiasco interessant. L'autor, Frédéric Beigbeder, proposa un llibre de facció però acaba compartint amb el lector les seves palles mentals i un amor platònic cap a Oona O'neill. 
Quan, amargament, em vaig queixar a Twitter em van respondre "oh, noi, ja ho avisa des de la primera pàgina". I no els falta pas raó.

En qualsevol cas, tota literatura comporta aprenentatge (gran context històric en aquest cas), ofereix referències creuades (i en aquest sentit el llibre n'és un pou) i deixa detallets que caldria subratllar-los fins foradar el paper.



[Jerry Salinger & Oona O'neill]
- Vas passar els millor anys de la teva vida amb un vell xaruc en cadira de rodes [Charles Chaplin]. En canvi ell no, ell va viure amb una jove bellesa! Ell no es va sacrificar per tu
- Però jo tampoc! M'en vaig enamorar. Els homes són mil vegades millors als cinquanta anys que als vint. No em vaig sacrificar, ho saps prou bé pequè ho vas escriure als teus relats; no hi ha res més interessant en aquest món que ocupar-se d'un altre. Era generosa per pur egoisme. I, a més, tenir fills està molt bé quan ets depressiva... Va evitar que em suïcidés, com els meus germans.


També vaig observar de seguida les seves dents canines punxegudes com els ullals d'un gat i dos clotets com cometes al voltant de la seva boca, de manera qeu cada una de les seves frases es convertia en una citació.

Oona i Salinger
Frédéric Beigbeder

diumenge, 16 d’abril del 2017

Homage to Catalonia


Servile and even ceremonial forms of speech had temporarily disappeared. Nobody said “Señor” or “Don” or even “Usted”; everyone called everyone else “Comrade” and “Thou”, and said “Salud!” instad of “Buenos días”. Almost my first experience [in Barcelona] was receiving a lecture from an hotel manager for trying to tip a lift-boy.

We ate at long trestle-tables out of permanently greasy tin pannikins, and drank out of a dreadful thing called a porrón. A porrón is a sort of glass bottle with a pointed spout from which a thin jet of wine spurts out whenever you tip it up; you can thus drink from the distance, without touching it with your lips, and it can be passed from hand to hand. I went on strike and demanded a drinking-cup as soon as I saw a porrón in use.

But I defy anyone to be thrown as I was among the Spanish working class - I ought to say the Catalan working class, for apart from a few Aragonese and Andalusians I mixed only with Catalans - and not be struck by their essential decency; above all, their straightforwardness and generosity. A Spaniard’s generosity, in the ordinary sense of the word, is at times almost embarrassing. If you ask him for a cigarette he will force the whole packet upon you. And beyond this there is generosity in a deeper sense, a real largeness of spirit, which I have met with again and again in the most unpromising circumstances. Some of the journalists and other foreigners who travelled in Spain during the war have declared that in secret the Spaniards were bitterly jealous of foreign aid. All I can say is that I never observed anything of the kind. I remember that a few days before I left the barracks a group of men returned on leave from the front. They were talking excitedly about their experiences and were full of enthusiasm for some French troops who had been next to them at Huesca. The French were very brave, they said; adding enthusiastically: “Más valientes que nosotros” - “Braver than we are!” Of course I demurred, whereupon they explained that the French knew more of the art of war - were more expert with bombs, machine-guns, and so forth. Yet the remark was significant. An Englishman would cut his hand off sooner than say a thing like that. 

Once I had heard how things stood I felt easier in my mind. The issue was clear enough. On one side the CNT, on the other side the police. I have no particular love for the idealized “worker” as he appears in the bourgeois Communist’s mind, but when I see an actual flesh-and-blood worker in conflict with his natural enemy, the policeman, I do not have to ask myself which side I am on.

I suppose there is no one who spent more than a few weeks in Spain without being in some degree disillusioned. My mind went back to the newspaper correspondent whom I had met my first day in Barcelona, and who said to me: “This war is a racket the same as any other.” The remark had shocked me deeply, and at that time (December) I did not believe it was true, it was not true even now, in May; but it was becoming truer. The fact is that every war suffers a kind of progressive degradation with every month that it continues, because such things as individual liberty and a truthful press are simply not compatible with military efficiency. 

But I still believe that - unless Spain splits up, with unpredictable consecuences - the tendency of the post-war Government is bound to be Fascistic. Once again I let this opinion stand, and take the chance that time will do to me what it does to most prophets. [Written on 1947]

As soon as I knew that the bullet had gone clean through my neck I took it for granted that I was done for. I had never heard of a man or an animal getting a bullet through the middle of the neck and surviving it. The blood was dribbling out of the corner of my mouth. “The artery’s gone,” I thought. I wondered how long you last when your carotid artery is cut; not many minutes, presumably. Everything was very blurry. There must have been about two minutes during which I assumed that I was killed. And that too was interesting - I mean it is interesting to know what your thoughts would be at such a time. My first thought, conventionally enough, was for my wife. My second was a violent resentment at having to leave this world which, when all is said and done, suits me so well. I had time to feel this very vividly. The stupid mischance infuriated me. The meaningless of it! To be bumped off, not even in battle, but in this stale corner of the trenches, thanks to a moment’s carelessness! I thought, too, of the man who had shot me - wondered what he was like, whether he was a Spaniard or foreigner, whether he knew he had got me, and so forth. I could not feel any resentment against him. I reflected that as he was a Fascist I would have killed him if I could, but that if he had been taken prisoner and brought before me at this moment I would merely have congratulated him on his good shooting. 

Here was this brave and gifted boy, who had thrown up his career at Glasgow University in order to come and fight against Fascism, and who, as I saw for myself, had done his job at the front with faultless courage and willingness; and all they could find to do with him was to fling him into jail and let him die like a neglected animal. I know that in the middle of a huge and bloody war it is no use making to much fuss over an individual death. One aeroplane bomb in a crowded street causes more suffering than quite a lot of political persecution. But what angers one about a death like this is its utter pointlessness. 

I do not know if I can bring home to you how deeply that action touched me. It sounds a small thing, but it was not. You have got to realize what was the feeling of the time - the horrible atmosphere of suspicion and hatred, the lies and rumours circulating everywhere, the posters screaming from the hoardings that I and everyone like me was a Fascist spy. And you have got to remember that we were standing outside the Chief of Police’s office, in front of that filthy gang of tale-bearers and agents provocateurs, any one of whom might know that I was “wanted” by the police. It was like publicly shaking hands with a German during the Great War. I suppose he had decided in some way that I was not really a Fascist spy; still, it was good of him to shake hands.

I record this, trivial though it may sound, because it is somehow typical of Spain - of the flashes of magnanimity that you get from Spaniards in the worst of circumstances.

George Orwell (1903 - 1950)
Influenced by Somerset Maugham, Jack London, Charles Dickens, Herman Melville and Jonathan Swift

dissabte, 16 d’abril del 2016

Purely Salinger

The Laughing Man

Over on third base, Mary Hudson waved to me. I waved back. I couldn't have stopped myself, even if I'd wanted to. Her stickwork aside, she happened to be a girl who knew how to wave to somebody from third base.

For Esmé -with Love and Squalor

"You seem quite intelligent for an American," my guest mused.
I told her that was a pretty snobbish thing to say, if you thought about it at all, and that I hoped it was unworthy of her.

De Daumier-Smith's Blue Period

He started to apologize for the fact that there were no chairs in his son's room -only floor cushions- but I quickly gave him to believe that for me this was little short of a godsend. (In fact, I think I said I hated chairs. I was so nervous that if he had informed me that his son's room was flooded, night and day, with a foot of water, I probably would have let out a little cry of pleasure. I probably would have said I had a rare foot disease, one that required my keeping my feet wet eight hours daily.)

Teddy

I want them to have a nice time while they're alive, because they like having a nice time... But they don't love me and Booper -that's my sister- that way. I mean they don't seem able to love us just the way we are. They don't seem able to love us unless they can keep changing us a little bit. They love their reasons for loving us almost as much as they love us, and most of the time more. It's not so good, that way.


Nine Stories
J.D.Salinger

diumenge, 21 de febrer del 2016

Nosaltres, els valencians

Per sempre més seríem un país nacionalment heterogeni. Vull dir, en tant que el “país” coincidís amb les ratlles jurisdiccionals del “regne” medieval.

El País Valencià ha estat un refugi afectuós, i permanent, per als aragonesos que defugien la desolació de llurs terres. Tots ells s’assimilaven, eren assimilats. Ells mateixos, o a tot estirar llurs fills, esdevenien ja -en llengua i en tot- “valencians”. La capacitat que els pobladors de la zona catalana han demostrat els últims dos-cents anys, per a catalanitzar els incessants i inacabables nou vinguts, ha estat sensacional. Pocs valencians dels nostres dies -sobretot en determinades contrades- no tindran un antecessor “xurro” relativament immediat.
I això que dic dels aragonesos pot ésser repetit dels castellans, que, arribats en un volum menor, tampoc han d’ésser oblidats. L’energia soial, la fortalesa de “poble” que suposa aquesta reabsorció continuada d’immigrants, no necessita ponderació. És un dels trets més admirables de la nostra història.

Hi ha menys -infinitament menys- dissidències entre les comarques “catalanes” i “valencianes” contigües, que no pas entre dues comarques valencianes de llengua distinta […] Dir-nos “valencians”, en definitiva, és la nostra manera de dir-nos “catalans”. Ni la sostinguda intrusió castellan-aragonesa, ni l’hibridisme ètnic, no han pogut desfigurar aquesta primera autenticitat.

Aleshores el nom -“catalans”- és acceptat amb la naturalitat primitiva, potser amb una punta d’excitació il·lusionada. A falta de terminologia millor, de la nostra comunitat en diem Països Catalans. El plural és escrupulós, i serveix per a integrar-nos amb la plena tranquilitat del respectiu matís regional.

La idea dels Països Catalans és alguna cosa més que una flatulència romàntica, com algú podria creure. És una “obligació moral”, en principi. És, al mateix temps, una precaució salvadora: in unitate virtus. La corda que lliga la mata de jonc -la unitat- és l’únic camí que ens queda, si volem subsistir com a poble: valencians, “catalans” i balears. . I qui pugui i vulgui entendre, que entengui.

Al segle xx serà catalana la millor literatura feta al País Valencià. Això, parlant en termes absoluts, potser no vol dir res: vol dir, simplement, que la literatura en castellà que s’hi feia era pitjor.

Des de la “província” “no hi ha res a fer”: aquesta és una convicció sorda, a penes clara, que tothom comparteix. Hi cabia, com a resposta, la resignació. Hi cabia, també, la revolta. Una revolta estèril, és clar: però almenys alliberadora: “Al catalán nada le importa tomar las armas, batirse en las calles y en los campos, consumir largos años de su juventud en medio de las fatigas militares; en una palabra: nada le importa ser soldado, con tal que no se le fuerce a serlo y no se le apellide con este nombre” escrivia Bamles. No ésser soldat equivalia a negar-se a col·laborar amb l’Estat, a integrar-s’hi.

Deformant lleugerament unes paraules de Maragall, i aplicant-nos-les, podem imaginar un viatger que ens contempli i que digui de nosaltres: “Ací hi ha una gran població; però per cert que no hi ha un poble”. La “població” passa a ser “poble” per un acte de consciència. I aquest és un pas que no tots els valencians han donat. La superació dels localismes inicis i destorbadors ens és necessària com el pa que ens mengem. Començant pel localisme de la capital. Si no ho fem, els valencians estarem condemnats a esdevenir cada vegada més “provincians”.Volem dir: més inerts, més despersonalitzats, més ensopits.


Joan Fuster - Sueca, gener-febrer de 1962

dijous, 3 de desembre del 2015

If a body meets a body comin' thro' the rye

Tirava ja cap a dormir però he pensat que us havia d'explicar una petita història. Resulta que durant la meva adolescència m'agradaven molt les cançons abstractes. Podríem dir que només m'agradaven les cançons abstractes. Odiava de mala manera les cançons que embrutaven les lletres amb fets mundans i descripcions quotidianes. Era curiós, ja em podia agradar molt la melodia, que les odiava profundament. Recordo, especialment, una que m'encantava perquè tot el que deia era abstracte, com recitat des d'una poesia romàntica. Anys enrere hi havia un grup català, de Reus concretament, que cantaven la que va ser la meva cançó de capçalera durant una bona època. Vaig considerar durant una temporada llarga "Puc ser jo" com la millor cançó d'amor en català de la història. Tothom deia que la millor cançó d'amor en català era "Boig per tu", dels Sau, amb indrets i objectes tan banals com la "terra humida", un bar i una copa. Quina estupidesa més profunda. Jo només volia escoltar "Puc ser jo", perquè tothom podia entendre-la i fer-se seva. No calia anar a cap bar a enamorar-se ni que es fes de nit o hagués plogut per pensar en aquella persona.

I us explico això perquè ara l'escolto i m'hi falta de tot. M'hi falta sinceritat, m'hi falta sal, m'hi falta alcohol, m'hi falta surrealisme, m'hi falta sexe, m'hi falta passió, m'hi falta bastanta veritat, per ser honest. Ara la societat m'avorreix sovint, m'espanta de tant en tant, em sorprèn més aviat poc i em desespera constantment. Cadascú té les seves neures i són més respectables que les opinions. Com aquell noi que em mira malament quan li prenc la seva cadira. Aquella cadira del mig de la classe, amb el pupitre per esquerrans força guixat. Haurieu de veure les mirades que em fa quan arribo abans que ell i li prenc el lloc. A vegades ho faig per fer la punyeta, sóc així a vegades. Però en el fons li respecto la neura de voler seure sempre a aquell lloc. Me l'imagino sortint 20 minuts abans de casa només per arribar a temps de triar aquella cadira.
Quedem que respecto molt les neures de cadascú, però la societat em segueix semblant molt allunyada. I força molesta. Per allò que té la gent de pensar poc i opinar com si ho hagués pensat molt, especialment. I per altres coses, suposo. Però ara no em vénen al cap. En definitiva, que la societat m'avorreix profundament i són pocs els que em desperten d'aquest desencís prolongat amb l'ésser humà. A vegades em connecto una estona, perquè algú em fa connectar durant una estona. M'expliquen dèries, com la del noi de la cadira, i altres situacions que em semblen interessants i jo em connecto una estoneta. I em poso molt content. I començo a imaginar tot el que podria fer abans que arribi la primavera entre la gentada que inunda els vagons. I quan algú em connecta, els vagons no van tan plens i la gent no té la mania d'empènyer fins arribar a la porta. Un dia em giraré seriós i enfadat i els diré que jo també surto, que no cal que m'empenyin per sortir. Un dia que estigui de bon humor i algú m'hagi connectat. Normalment no estic prou d'humor per girar-me i dir que jo també he de baixar a la següent parada. Aquestes coses t'han de venir de gust. 
Però quan estic content i la gent no empeny gaire per sortir del tren, puc arribar a imaginar totes les coses que podria fer abans d'arribar a la primavera. Fins i tot em sembla molt graciosa l'escena del senyor que ven encenedors al Clot-Aragó. Té dues frases i les crida constantment, us ho asseguro. Els 4 encenedors petits els ven a 1€, el mateix preu que l'encenedor llarg de cuina sol. Ja pots passar a l'hora que vulguis que aquest senyor serà al passadís que et dirigeix a la línia vermella amb els encenedors apunt. I cridant una de les dues frases, és graciosíssim. Fins i tot aquesta escena m'alegra quan algú m'ha explicat les seves dèries abans. Penso que, per no oblidar-me d'aquesta situació, quan arribi a la oficina ho escriuré. Perquè vull explicar-vos-ho i mai me'n recordo. Agafo el metro amb la certesa que me'n recordaré i us ho explicaré però sempre passa alguna cosa pel camí que em desconnecta. Quina murga! La societat sempre l'acaba desconnectant a un.


En el taxi que nos llevaba al teatro nos besamos un poco. Al principio ella no quería porque llevaba los labios pintados, pero estuve tan seductor que al final no le quedó más remedio. Dos veces el imbécil del taxista frenó en seco en un semáforo y por poco me caigo del asiento. Podían fijarse un poco en lo que hacen, esos tíos. Luego -y eso les demostrará lo chiflado que estoy-, en el momento en que acabábamos de darnos un largo abrazo, le dije que la quería. Era mentira, desde luego, pero en aquel moment estaba convencido de que era verdad. Se lo juro.
(I told her I loved her and all. It was a lie, of course, but the thing is, I meant it when I said it.)

J. D. Salinger - The Catcher in the Rye

divendres, 27 de novembre del 2015

William Burroughs, un dels 99

Si heu llegit Naked Lunch, una de les novel·les més prohibides de la història, deveu saber que aquest home no s'hi posava per poc. Escrivia en gran part sota els efectes de tot tipus de drogues dures, la novel·la és un viatge al·lucinant per la ment de Burroughs. Però la seva vida no es queda enrere.
El van fer fora de l'exèrcit per motius psicològics derivats d'un lleu incident: un soldat va dir-li gallina i, en resposta, Burroughs va agafar un ganivet i es va tallar una falange. Suposem que li va quedar clar que ell, de gallina, no en tenia res.
Vivia en un pis llardós amb Jack Kerouac i la seva xicota, i, en aquella època, va començar a enganxar-se a la morfina. Per mantenir el tren de vida es dedicava a traficar. La policia va enxampar-lo i ell, per evitar la presó, va fer el que faria qualsevol persona amb dos dits de seny: fugir a Mèxic.
Un cop a Mèxic, el primer que va fer va ser emborratxar-se amb la seva dona. Ella va proposar de jugar a Guillem Tell i es va col·locar un got al cap. En William, borratxo perdut, va disparar i, òbviament, va fallar. Joan Vollmer, la dona, va morir a l'acte d'un tret al cap. Després de tretze dies al calabós d'una presó mexicana el van deixar anar.
El 1954 es va vendre la màquina d'escriure per poder comprar heroïna. Després se'n va anar a Algèria i allà va passar-se un any en una barraca d'adob, mirant-se la punta de les sabates, incapaç de fer res. Només s'aixecava per anar a buscar més droga. Durant un any no va canviar-se de roba ni va dutxar-se.
El bo d'en Burroughs era un home de camp. Li agradaven les tasques a l'aire lliure, com tenir cura del jardí. Tenia un pati ple de petúnies que cuidava de manera meticulosa. Eren el seu orgull, però un dia va descobrir que una colla d'óssos rentadors se les menjaven i va decidir exterminar-los a trets. Sortia al pati amb el revòlver i disparava a tort i a dret sense gaire èxit. Va arribar a la conclusió que aquells animals eren massa ràpids per a ell, de manera que va omplir l'abeurador dels ocells de metadona i va esperar que els óssos rentadors hi anessin a beure, com feien cada matí. Els óssos, intoxicats per l'opiaci, no podien córrer i es convertien en dianes amb potes.
Va fer-se de l'Església de la Cienciologia. Al cap de poc ho va deixar, adduint que desconfiava d'aquella gent tan ben vestida. Un paio intel·ligent, sens dubte.

Jair Domínguez - 99 personatges que has de conèixer per entendre el món

dissabte, 7 de novembre del 2015

Blitz

"Como todo lo que tienes sin haberlo conquistado te resulta prescindible, así el amor familiar, que se abre para ti como un paracaídas, no entra nunca en tus planes más urgentes de salvamento, aunque frena el derrumbe con su fortaleza de viga maestra."

"En Cataluña al ERE, que era la forma oficial de llamar a los despidos múltiples en una empresa con pérdidas, lo llamaban ERO. Y a mí me hacía gracia esa variante. La erótica del desempleo, bromeé un día, pero fue con una diseñadora que ya había recibido su carta de despido y no le encontró la gracia."

David Trueba

diumenge, 1 de novembre del 2015

Subratllats de Narcís Oller

No, amigo Galdós, no es exclusivismo, ni provincialismo, ni separatismo, ni otro ogro cualquiera de los terminados en ismo que pueda inventar algún vecino de la corte tratando de los platónicos poetas del Pelayo que él no conoce pero Vd. sí, que me hace escribir en catalán. Es algo muy superior, mucho más invencible que el pueril afán de mostrar al orbe mis preferencia por Cataluña que no niego, pero que podría tener del mismo modo y aun alardear de ellas escribiendo en romance. Escribo la novela en catalán porque vivo en Cataluña, copio costumbres y paisajes catalanes y catalanes son los tipos que retrato, en catalán los oigo producirse cada día, a todas horas, como Vd. sabe que hablamos aquí. No puede Vd. imaginar efecto más falso y ridículo del que me causaría a mi hacerlos dialogar en otra lengua, ni puedo ponderarle tampoco la dificultad con que tropezaría para hallar en paleta castellana cuando pinto, los colores que me son familiares de la catalana. Suponga Vd. por un momento, siquiera conozca Vd. el inglés mejor que yo el castellano, que se le hubiese ocurrido a Vd. hacer hablar como Byron al bueno de Bringas o a su esposa la Pipaón. ¿Dónde quedarían la verdad, frescura, el nervio y hermosura del lenguaje de aquellos madrileños de carne y hueso, tan felizmente pintado porque ha podido Vd. copiaros al natural, usando del mismo instrumento que ellos para imitar su estilo, sus giros, sus exclamaciones, su misma voz, rasgos determinativos del carácter, del temperamento, de la educación, de todo lo que constituye un tipo? ¿No cree Vd. que el lenguaje es una concreción del espíritu? ¿Cómo divorciarlo pues de esa fusión que existe entre realidad y observación en toda obra realista?

Carta de Narcís Oller a Benito Pérez Galdós - Barcelona, 14 de desembre de 1884

L'Oller ens presenta el poble, que riu de les estranyeses del boig, sense conèixer que aquell home és un ésser malalt que demana compassió. No admeten o no comprenen que allò sigui bogeria, ni fins quan el tanquen, ni quan saben que ha mort dintre del manicomni. En Bandereta no pateix d'un mal que sagni, i la multitud no es creu obligada a practicar cap virtut en aquell infeliç que no obra com els altres, per cap motiu físic, visible a tothom que justifiqui.

F. Ripoll - La Veu de Catalunya, 20 de gener de 1899

Jo em vaig recordar, en aquells moments, de les dues taques que desllustren la brillant biografia del gran fill de Reus [General Prim]: l'ajuda que per ambició personal dispensà un dia als moderats fent-se a canonades contra els fills de sa pròpia regió, i aquell assentiment, bon xic provincià burgès, que solia dar, davant dels castellans, a la nefasta sinonímia d'Espanya i Castella, sens dubte per adular-los.

Narcís Oller - La Bogeria, Agost de 1898

dissabte, 24 d’octubre del 2015

Lucky Starr: Los océanos de Venus

Després de 200 págines d'introducció a la ciència ficció em trobo amb aquest fragment breu, com un cop de puny conclusiu. Com aquells amics que vénen a sopar, dialoguen cordialment durant hores i esperen a obrir la porta per deixar anar la notícia que ho farà explotar tot.

-Recuerda, Birgman -concluyó-, que es fácil proteger a la sociedad ejecutando a un criminal, pero que esto no resucita a sus víctimas. Si en cambio es posible curarle y lograr que se dedique a mejorar y perfeccionar la vida en bien de la misma sociedad...,¡se logra un triunfo mucho más valioso!

Isaac Asimov va venir directament des del 1954 i se n'hi va tornar tan panxo!

dimecres, 7 d’octubre del 2015

La vida immediata - 1981. Diari de treball

He vist Pau Riba en aquests dies perquè volia que li avalés un crèdit de dos milions de pessetes. No ha pogut ser, perquè jo hauria de tenir deu vegades més béns immobles per poder avalar aquest crèdit i no ho tinc. Curiós Pau, cada vegada sembla més "senyor" i sempre que em crida és per demanar alguna cosa.

La xiqueta maca i callada era per a nosaltres un signe claríssim d'una gran vida interior. Ens fascinava això de la vida interior, que no hem sabut mai exactament què volia dir. N'hi havia unes quantes així. Amb el pas del temps descobriríem que la noia que callava era perquè no tenia res a dir ni sabia dir res.

Després d'un recital a la Facultat de Ciències Econòmiques [de Madrid], recital que va tenir molta ressonància com a acte de lluita contra la dictadura, alguns dels mateixos organitzadors em digueren, en to mig confidencial mig de còmplice, unes paraules que se'm quedaren gravades a la memòria: "Pero tú, cuando muera Franco, cantarás en castellano ¿no?". Segons ells, jo cantava, o era lícit que cantés, en català per lluitar contra la dictadura, no perquè era la meva llengua i, per tant, tenia els mateixos drets que un madrileny té de cantar en castellà o en francès o qui sigui de cantar en la seva pròpia llengua[...] I això des de l'esquerra militant, demòcrata, socialista i comunista, lluitadors per una societat més justa, sense classes, sense opressions nacionals ni de cap tipus, diuen ells.

Tinc la impressió que de la mateixa manera que es diu que hi ha dies que fa sol o que fa vent, es podria dir que hi ha dies que fa son.

Les meves cançons podran parèixer esquemàtiques a aquell que no ha viscut amb intensitat el dolor de la dictadura i, per tant, no pot tenir present quanta passió, quanta ràbia, quina intensitat de desig de canvi, quanta desesperança, quant de perill, quanta constatació d'impotència, quant d'amor, quants límits imposats i patits han estat sentits per una vasta minoria, als anys viscuts entre finals dels cinquanta i finals dels setanta.

Tothom una mica sensat als països catalans es malfia d'entrada de qualsevol tipus d'acord pres a Madrid pels partits d'àmbit estatal sobre el tema autonòmic. Aquesta malfiança és més que lògica i justificada. És feta d'experiència. De la mateixa manera que el pagès, quan veu que hi ha un cel ple de núvols grossos, negres, que formen una capa gruixuda de cotó en pèl, pensa que hi ha més possibilitats que plogui.

Aquest posat d'entomòlegs que tenen els catalanòfils estrangers et fa sentir, molt sovint, com una raresa de la natura. Què hi farem, som un país petit, complex, retorçat, vell, ple de punyetes. Som una nació neta sense Estat. Ell és de Sant Diego, Califòrnia. Tot un altre món.

El que són els tòpics: hom espera del País Valencià sensualitat i barroquisme en els seus escriptors i eixutesa i frase curta dels del Principat. Ausiàs March ha estat molt més eixut que els seus contemporanis del Principat. Joan Fuster ha fet una literatura no gens sensual, al contrari del senyor Pla, del mas del mateix nom de Llofriu. Dels tòpics, a l'hora d'entendre realment alguna cosa, n'hauríem de prescindir sempre.

Escriu el senyor Pla: "Aquest paper, l'he escrit, primer, perquè en aquest país els cansats fan la feina, i jo estic molt cansat".

Entre els autodidactes abunda l'autoignorant. Entre els posseïdors de títols universitaris abunda molt més l'ignorant a seques.

La vida política i cultural del País Valencià és gairebé inexistent per als mitjans de difusió de Catalunya. Parlen, com d'una cosa adquirida, entre els intel·lectuals, de la unitat de la llengua, però no hi ha cap resposta si la llengua és atacada al País Valencià o a les Illes. Quan és atacada a Catalunya, la resposta és, en canvi, immediata[...] Aquest és el context on ens hem de moure els que pensem que la unitat cultural dels països catalans és, malgrat tot, possible.

Hi ha un tipus de raonament que va fent-se camí entre la gent assenyada i que podria enunciar així: qualsevol tipus de pensament que qüestioni la situació actual en els seus fonaments s'ha de posar entre parèntesis, per ara -i aquest ara pot durar per sempre-, per poder consolidar la democràcia. És clar que així es consolida la situació actual, que es confon amb la democràcia.

Em telefona un xicot de Ràdio Rubí i em fa una entrevista per telèfon. Abans de començar em demanà si la fèiem en valencià o en castellà, diu ell. Li dic que prefereixo fer-la en català i que el valencià és la manera que tenim els valencians de parlar el català. Ell hauria preferit de fer-la en castellà. Li noto -perquè usa "astò"- que és del sud del País Valencià. Li pregunto si és de prop d'Elx, em diu que sí, d'Ibi, exactament. L'entrevista és molt cordial. La seva consciència lingüística és molt curiosa. Parla un català com el meu, ni més ni menys correcte que el que parlen ací [a Barcelona], però té la sensació de sentir-se més a gust si diu que parla valencià. Està convençut que això li permet de creure's que les possibles incorreccions són el valencià, mentre que si parla català les incorreccions són incorreccions i prou [...] A Barcelona, qualsevol semianalfabet està instal·lat en la creença que el que ell parla és català, encara que sigui una llengua -la parlada per ell- absolutament plena d'incorreccions i infecta des del punt de vista normatiu. Al País Valencià, persones que s'han preocupat de parlar i conèixer bé la llengua no acaben mai de perdre el sentiment d'inseguretat lingüística.

Ramon Pelegero i Sanchis (Raimon) - Any 1981

dimecres, 3 de desembre del 2014

The imitation game

Abans de res voldria advertir-vos de la possibilitat d'espatllar-vos la pel·lícula si llegiu la breu ressenya que en faig a continuació. Ai, perdoneu, que ingenu, com si hi hagués algú a l'altra banda de la pantalla. 

No se'n pot esperar res d'una pel·lícula d'£1. Precisament perquè hi anava predisposat i sense expectatives n'he sortit absolutament fascinat. El tracte de la història és impol·lut, delicat i ric en detalls. Un goig que et fa riure, somriure, tensar i pensar subtilment i sense grans estímuls americanitzats. S'hi explica un drama sense herois, una heroïcitat baixa en dramatisme. Com les grans virtuts, amb els seus defectes; com els grans avanços, amb les seves calamitats. La selecció de fotografia, d'ambient, de relats paral·lels, d'ordre de les escenes, de diàlegs i comportaments m'ha semblat encertadíssima. No us sabria dir quant dura la pel·lícula, no he mirat el rellotge ni al sortir. Hi he trobat tot el que m'agrada trobar en una pel·lícula, hi he trobat totes les raons que justifiquen una pinta i aquesta ressenya. 

De fet, el més impressionant i alhora el major defecte que li trobo és que no aporta res nou ni sorprenent en l'execució filmatogràfica: els personatges tenen homòlegs en el passat, el caràcter matemàtic (científic, així en general) és estúpidament exposat en altres històries i els triomfs suceeixen, evidentment, a darrera hora, quan ningú ja no hi confia. Hi ha els problemes d'amor i de violència de tantes experiències prèvies. I hi ha el final realístic i fosc d'altres biogràfies. Que el fred de desembre ens trobi a tots amb el pensament cru. I malgrat això no hi he detectat cap relliscada digne de ser destacada com a contrapunt. 

Finalment, i com a menció merescuda, us deixo una reflexió sobre l'actor Benedict Cumberbatch. Catapultat cap a les converses britàniques gràcies a la seva participació principal a la sèrie "Sherlock" ha trobat un tipus de paper molt determinat i s'hi ha encaixat genialment. Aquest punt d'intel·ligència arrogant i atractiva conjuntat amb una sociofòbia i manca d'empatia i comprensió emocional queda, després d'aquest segon impacte, lligat a la figura que ens ve al cap quan pensem en ell. M'agradarà que el temps em desveli aquest dubte: serà capaç de virar exitosament cap a altres perfils?

dimecres, 27 d’agost del 2014

El petit de Cal Eril

N'hi ha que diuen que el nacionalisme es cura viatjant. En el cas del nacionalisme català, no cal anar pas gaire lluny. N'hi ha prou d'apropar-se a Lleida.
No hi ha en tot Catalunya unes contrades més sinistres que les de Ponent. Una boira gèlida i espessa rapta els carrers durant l'hivern. Un sol rabiós crema un paisatge desèrtic als mesos d'estiu. Els mercats globalitzats han convertit els pagesos en dictadors rurals que esclavitzen negres, moros i romanesos perquè els treballin la terra. El salari consisteix en un tros de carn magra que ells mateixos poden arrencar dels companys que cauen morts mentre estiren les borrasses. La combinació d'oci garrulo i feines agrícoles, de rutines mecàniques i baixa qualificació, han creat un substrat de jovent quillo que només pensa a sobreviure a la jornada laboral per comprar-se una moto de competició i drogues dures que els faran perdre el sentit a la semiobscuritat de les macrodiscoteques. L'única alternativa per evadir-se són les esglésies. La població dels nuclis urbans és tan minsa que per follar no poden aspirar a ensabonar la més guapa: es tiren la menys lletja, encara que sigui sa germana. El panorama és tan sòrdid que els xavals de poble utilitzen els seus coneixements agrícoles per cultivar una marihuana tan potent que fulminaria Bob Marley a la primera pipada.
Els governs lleidatans ja fot anys que només són pantomimes. Però un cabdill ha decidit sotmetre aquest regne de taifes pseudoanàrquiques: la cooperativa BonÀrea. Des de Guissona, ha iniciat la construcció d'un imperi amb estructures paraestatals que es prepara per assaltar el Principat i substituir el seu principal ens de govern: La Caixa. De moment, BonÀrea ha inundat Catalunya amb supermercats, restaurants, benzineres i fins i tot una entitat financera, GuissonaCaixa. Però el seu poder encara és dèbil. Si els descobrissin ara mateix, els aniquilarien amb facilitat. Però això han creat l'element de distracció definitiu: El Petit de Cal Eril. 

El folk psicodèlic i bonhomiós del cantautor de la Segarra pinta les terres de Lleida com si fossin una barreja entre les Bucòliques de Virgili i el poble dels barrufets. Quan un català escolta les seves fascinades i llangoroses exhalacions, com d'escolanet excursionista que de petit va caure a una marmita de LSD, no diria que les comarques de Ponent són un cau de quillos, maldat i pagesots. Més aviat pensa que la incomunicació, l'endogàmia i el treball agrícola han engendrat una població introvertida i arísticament inquieta, amb rampells místics i un fort vincle amb el seu entorn natural. En resum i sense eufemismes: que són uns càndids subnormals.
I llavors conclouen que encara els han fet un favor, als lleidatans, condemnant-los a ser un graner, oblidat políticament, del qual xuclen els recursos. Si privar-los de la civilització els ha premiat amb un caràcter taujà, els ignorarem encara més, els pobrets. 
Però el Petit de Cal Eril no ha brotat espontàniament entre els esbarzers de Ponent. És un cantautor proveta, creat als laboratoris genètics del BonÀrea a partir de cèl·lules de Xesco Boix i Josep Maria Espinàs. Mentre les seves dolces balades engalipen els catalans amb miratges arcàdics que esborronen la perfídia lleidatana, els tentacles que dominen aquesta obscura terra penetren el subsòl de Catalunya, repten pel camal dels nostres pantalons i ens collen l'escrot. 

Valero Sanmartí - Jo només il·lumino la catalana terra